Por Carolina Zangoni
Un nuevo fenómeno -no masivo, pero emergente- le devuelve protagonismo al tango en pleno siglo XXI. A diferencia de otras típicas fusiones como las del metal neoclásico o el jazz rock, esta forma de expresión encierra a una juventud que decidió volcarse hacia lo propio y que, con sus canciones, hacen convivir y acortan la brecha entre generaciones distantes.
Un nuevo fenómeno -no masivo, pero emergente- le devuelve protagonismo al tango en pleno siglo XXI. A diferencia de otras típicas fusiones como las del metal neoclásico o el jazz rock, esta forma de expresión encierra a una juventud que decidió volcarse hacia lo propio y que, con sus canciones, hacen convivir y acortan la brecha entre generaciones distantes.
"Encontramos en el tango puntos en común con el rock, que es de donde venimos",cuenta Adrián Ruggiero, bandoneonista de Violentango. Niega que su música sea un sonido híbrido, pero admite la presencia de escalas e instrumentos eléctricos. Por momentos, la define como "rock de nylon".
Los integrantes del dúo Mano a Mano, eligieron un camino similar. Su guitarrista, Pol Forastiero, recuerda que empezaron zapando, divirtiéndose y descubriendo la música popular con sus clásicos y no tan clásicos, tanto del tango como de la bossa nova y del jazz. Hoy en día se dedican casi exclusivamente al "dos por cuatro" por una cuestión "casi geográfica".
"A pocos les interesa el trabajo y el proceso de aprendizaje que hay detrás de cada melodía porque quieren escucharte una vez que ya sos algo", concuerdan ambos grupos. Sin embargo, a pesar de no figurar en grandes disquerías, fueron bien recibidos en toda Europa, especialmente en Francia. Ya lo advirtió Julio Cortázar y su Rayuela: en París hay una Buenos Aires en cada una de sus calles.
Gotan Project es, quizás, la manifestación más radical. Es un reconocido conjunto de músicos franceses que fusionó al tango con la música electrónica. Bajo esta misma línea y a nivel local, el nuevo proyecto de Gustavo Santaolalla, Bajo Fondo Club, integra tangueros y deejeys.
"El tango dura y durará hasta que al último punk se le haya caído la cresta como al gallo bataraz que cantaba Gardel", escribió Jose Gobello en Historia crítica del tango. En una época de masiva mercantilización, la música se resignifica para sobrevivr a la moda y al consumismo feroz. Sergio Pujol, investigador del CONICET en materia de cultura, lo explica de esta manera: " las expresiones de música popular no se interrumpen por caprichos del calendario. La producción musical siempre está condicionada por factores heredados de períodos anteriores y otros emergentes" .
Longevo porque se adapta a su ciudad y a sus porteños, la esencia del tango está en el cambio mismo.
