viernes, 8 de marzo de 2013

La escasez de petróleo plantea una nueva estrategia geopolítica

Por Carolina Zangoni y María Raffinetti
Para Domingo

Las reservas del oro negro están contadas y la política exterior de las potencias está condicionada, en gran parte, por la necesidad de asegurarse sus respectivos suministros. El petróleo representa cerca del 35 por ciento de la energía total consumida y el 90 por ciento de la utilizada por los transportes. De esta manera, la dependencia a este recurso está planteando una nueva geopolítica en torno a los hidrocarburos.
   Estados Unidos es el principal consumidor e importador, pero China crece a un ritmo más rápido.     “Si esta tendencia se mantiene, va a llevarla a un primer puesto”, analizó Florencia Rubiolo, licenciada en Relaciones Internacionales y becaria del CONICET. No es casual que en 2005, la empresa petrolera china CNOOC Limited hiciera la mayor oferta en la historia de ese país por una empresa extranjera. Sin embargo, la estadounidense Unocol finalmente fue vendida a Chevron por una suma inferior de dinero. Washington encolumnó esta batalla empresarial dentro de la categoría de “seguridad nacional” y, en 2006, el expresidente George Bush reconoció que “Estados Unidos es adicto al petróleo”.
   En este escenario, Rusia -que terminó la Guerra Fría siendo la gran perdedora- tiene en su poder la capacidad de reivindicarse y transformar sus grandes yacimientos de petróleo, gas natural y carbón en influencia geopolítica. “Es hora de que Occidente reconozca el grado de progreso que Rusia ha logrado”, dijo el ministro de energía, Viktor Khristenko, ante las declaraciones de Dick Cheney, que acusaban a Rusia de utilizar los recursos como herramientas de intimidación.
La era del petróleo de fácil acceso está tocando fondo, a tal punto que la Agencia Internacional de la Energía, en su último informe, reveló que “el mundo se encamina hacia un futuro energético insostenible”. Si este recurso es, como planteó el analista Robert Hirsch, “la sangre de la civilización moderna”, para evitar que el sistema se quede anémico es necesario que se satisfagan sus demandas.
   En África se encuentran los mayores depósitos vírgenes de petróleo y su importancia es cada vez mayor. “Es un territorio relativamente inexplorado con acceso a múltiples mercados, que no tiene en qué consumir su gas y su petróleo de alta calidad”. Así la definió Sebastián Juncal, investigador del CONICET. Su problema es la ausencia de infraestructura y la inestabilidad política. “China apunta a hacer de la resolución del primero su carta de presentación, mientras que Estados Unidos y Europa continúan usufructuando la segunda cuestión para desarrollar su política de ocupación territorial”, consideró Juncal. No es extraño que, en el 2008, se haya creado el Comando Militar de Estados Unidos para África (AFRICOM), siendo el primero que se conformó desde que el presidente Carter estableció el Mando Central en 1983. A diferencia del poder militar con el que cuenta Estados Unidos, el gigante asiático hace uso de otro recurso clave: el financiamiento para el desarrollo. De una forma u otra, hay muchos ojos puestos sobre el mismo tesoro.
   “La cuota de verdad es que generaciones enteras en regiones ‘bendecidas’ por el maná petrolero nacieron, vivieron y murieron en guerra”, enfatizó Juncal. La posesión de este recurso se puede transformar en la “maldición de Midas”. Según la mitología griega, el rey de Frigia convertía en oro todo lo que tocaba. La alegría inicial se transformó en su peor pesadilla, cuando ya no podía ni comer por sus propios medios sin convertir el pan y el agua en oro. Es decir, muchos de los países que cuentan con las mayores reservas, son países de la zona más pobre y dividida del planeta, que no utiliza la riqueza para su desarrollo y que está en la mira de las grandes potencias sedientas de energía. Como escribió Eduardo Galeano: “Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen”.

viernes, 22 de febrero de 2013

Prohibido olvidar

A un año de la tragedia ferroviaria de Once,  los familiares de las 52 víctimas siguen pidiendo justicia.

 

Trabajo realizado junto a Juan Vidoni, María Raffinetti, Alejandro Caminos, Agustina Rodríguez y Santiago Spaltro.

martes, 8 de marzo de 2011

Clásica y moderna

Por Carolina Zangoni

Un nuevo fenómeno -no masivo, pero emergente- le devuelve protagonismo al tango en pleno siglo XXI. A diferencia de otras típicas fusiones como las del metal neoclásico o el jazz rock, esta forma de expresión encierra a una juventud que decidió volcarse hacia lo propio y que, con sus canciones, hacen convivir y acortan la brecha entre generaciones distantes.
"Encontramos en el tango puntos en común con el rock, que es de donde venimos",cuenta Adrián Ruggiero, bandoneonista de Violentango. Niega que su música sea un sonido híbrido, pero admite la presencia de escalas e instrumentos eléctricos. Por momentos, la define como "rock de nylon".
Los integrantes del dúo Mano a Mano, eligieron un camino similar. Su guitarrista, Pol Forastiero, recuerda que empezaron zapando, divirtiéndose y descubriendo la música popular con sus clásicos y no tan clásicos, tanto del tango como de la bossa nova y del jazz. Hoy en día se dedican casi exclusivamente al "dos por cuatro" por una cuestión "casi geográfica".
"A pocos les interesa el trabajo y el proceso de aprendizaje que hay detrás de cada melodía porque quieren escucharte una vez que ya sos algo", concuerdan ambos grupos. Sin embargo, a pesar de no figurar en grandes disquerías, fueron bien recibidos en toda Europa, especialmente en Francia. Ya lo advirtió Julio Cortázar y su Rayuela: en París hay una Buenos Aires en cada una de sus calles.
Gotan Project es, quizás, la manifestación más radical. Es un reconocido conjunto de músicos franceses que fusionó al tango con la música electrónica. Bajo esta misma línea y a nivel local, el nuevo proyecto de Gustavo Santaolalla, Bajo Fondo Club, integra tangueros y deejeys.
"El tango dura y durará hasta que al último punk se le haya caído la cresta como al gallo bataraz que cantaba Gardel", escribió Jose Gobello en Historia crítica del tango. En una época de masiva mercantilización, la música se resignifica para sobrevivr a la moda y al consumismo feroz. Sergio Pujol, investigador del CONICET en materia de cultura,  lo explica de esta manera: " las expresiones de música popular no se interrumpen por caprichos del calendario. La producción musical siempre está condicionada por factores heredados de períodos anteriores y otros emergentes" .
Longevo porque se adapta a su ciudad y a sus porteños, la esencia del tango está en el cambio mismo.